La columna B del aprendiz

Existen fuerzas que equilibran al Universo en un movimiento constante. Es por ello que la Masonería en consciencia, ha dado a esas Fuerzas el nombre de “Bases”, cuyas poderosas y elevadas Columnas constituyen el más firme apoyo para sus enseñanzas y prácticas. Así, en los Templos de la Masonería contamos con esas dos Grandes Columnas, a las que llamamos del Norte y del Sur. Al centro de dichas Columnas aparecen las letras “B” y “J” respectivamente.

Estas abren a la posibilidad de la existencia de otro sinnúmero de columnas, las cuales hacen referencia a todos los miembros de las Logias. Por lo tanto, eso constituye una infinidad de soportes, sobre los que descansan los principios masónicos. Son dos Grandes Columnas las que sostienen la Bóveda del Infinito que cubre a los Templos Masónicos, y las demás, son las representadas por los Dignatarios y Oficiales, así como a la totalidad de los que conforman las logias esparcidas por la superficie de la Tierra. Por ahora sólo haremos referencia al origen, la etimología, el significado y la interpretación que en la Masonería se conoce acerca de lo que es la Gran Columna “B” o del Norte.

Sobre la Colomna “B” descansa una Esfera Terrestre sobre Granadas y Lirios cubiertos por una Red. La estructura emblemática debe estar en constante observación del Hermano Segundo Vigilante, siempre dispuesto a colaborar con su experiencia y conocimiento. Es también su deber estar atento a recorrer con su vista en dicha dirección, por ser el sitio en que reciben la luz masónica los Hermanos Aprendices. Es desde ese lugar que se marca el camino de cada uno de los Iniciados, para poder conducirlos de Norte a Sur, en su carrera por alcanzar la meta de su instrucción y aspiraciones. La letra “B” que se observa al centro de dicha columna, determina el eje de la línea de “shu”, que a su vez señala los puntos de la división equinoccial, para formar el triángulo de Horus.

Por eso se dice también que la palabra “Tat” es sinónimo de la Tierra, y el Triángulo lo es del Primer Grado de la Masonería Simbólica, con relación a lo que es el Universo. Por lo que respecta al material de que está construida la gran columna del Norte, la Biblia nos da a conocer que era de bronce fundido, pero posteriormente se ha sabido que el Metal de que estaba hecha, superaba en todo a lo que hoy llamamos “bronce”. Por el frente de esta Columna había Tres Puertas, en orden ascendente, al interior se encontraba dividida también en tres espacios.

Dentro de estos espacios se guardaban en primer término, los tesoros del Templo, en segundo lugar las herramientas y útiles de trabajo, y por último, el Libro de la Ley. Las enseñanzas filosóficas que proporciona la columna del Norte, se comparten durante la instrucción del Primer Grado, en donde a dicha Columna se le conoce como el emblema de la fuerza, de la materia, del principio, del reposo, del receptor, de la madre, de lo concreto, de la virtud. Por lo consiguiente, simboliza también el conjunto de causas y efectos que existen en la Naturaleza.

Así mismo, determina la firmeza y cohesión, que mantienen al Mundo suspendido en el espacio, por esa razón se observa al globo terrestre descansando sobre su Capitel, por cuyo motivo también se le conoce como representativa de la gravitación universal. Las Granadas que se colocan bajo la esfera terrestre, por encima de la cúspide de la Columna “B”, representan a todos los cuerpos organizados que la Masonería ha fundado sobre la superficie de la Tierra. Los granos que contiene en su interior representan a los masones en conjunto, o sea al hombre asociado, por cuyo motivo demuestran y ponen de manifiesto el valor individual. ¿Por qué razón se guardaban los Tesoros, las herramientas y el libro de la ley dentro de la gran Columna del Norte?, ¿Por qué admitir esa deformación en su estructura que la hacía antiestética a la simple vista? Los tesoros del Templo se utilizaban para financiar todas las obras de beneficio al colectivo; para el pago de los salarios a los obreros, y en general, para sostener y mantener la gran diversidad de actividades masónicas.


Estas son las principales razones por las que los tesoros se guardaban en primer término, dentro del apartado más alto de la Columna “B”. También se guardaban los instrumentos y útiles de trabajo para tener la seguridad de que eran empleados durante el desarrollo de los trabajos materiales e intelectuales de las obras de Arquitectura y de Arte, y porque en dicho lugar, estas herramientas, eran examinadas por los Maestros Masones, que dirigían toda clase de maniobras, con el fin de lograr la perfección de los trabajos, o corregir los desperfectos sufridos por dichas herramientas y útiles, para después, entregarlos nuevamente a los artesanos, y de esta forma mantener constantemente las actividades de los obreros que llevaban a cabo toda clase de trabajos.

La deformidad de la estructura de la Gran Columna “B”, indica que era un símbolo consagrado al trabajo, a la fuerza y a la virtud, cuya seguridad debido al carácter de su construcción, siempre fue manifiesta, precisamente por la índole de su estructura, misma que garantizaba los fines para los que fue erigida.
Lo que hoy conocemos por Columna del Norte, no es más que una representación alegórica de lo que en realidad fue la de los antiguos tiempos, en que se encontraba dividida en tres espacios interiores, dentro de cuyas cavidades se guardaba lo más preciado que poseían las agrupaciones masónicas, o albañiles del gremio de los obreros. Sin embargo, con la descripción y las explicaciones realizadas hasta el momento, llegamos al conocimiento de que las enseñanzas simbólicas y filosóficas que contiene la Columna “B” o del Norte, se expanden hasta lograr demostrar el principio de las cosas, así como la esencia que define el origen de las causas que las producen.


Al pie de la Columna “B”, rumbo al Norte, se observa la Piedra en Bruto, como representativa de la índole del trabajo al que deben dedicarse los Aprendices de Masón, durante el primer período de su instrucción simbólica. Por otra parte, la débil luz que ilumina la Columna del Norte, es emblemática de la acción gradual a que se les somete a los neófitos. El conocimiento sistemático de las ciencias que se imparten en la Primera Cámara se comparte de manera proporcional con el fin de que se lleguen a comprender clara y conscientemente las enseñanzas.

Esa débil luz tiene por objeto proteger a los Iniciados de la acción deslumbrante de los rayos directos de un sistema de instrucción, cuyas doctrinas no pueden estar al alcance de quienes empiezan a comprender cuál es su misión. De no cuidar esto, se les podría cegar el entendimiento para volver a caer en el inseguro ambiente de la incertidumbre, de las preocupaciones. Es por ello que las experiencias y conocimientos masónicos deben compartirse en forma gradual, con el fin de que los conocimientos adquiridos en Logia, puedan ser verdaderamente asimilados.
Existen otras explicaciones más elaboradas respecto a las enseñanzas que nos proporciona la Columna “B”, mismas que por lo pronto no se pueden compartir en el Primer Grado, porque vienen enlazadas, con la Instrucción que corresponde a la Gran Columna “J” o del Sur.