Origen de la masoneria

En el siglo XVIII, el 24 de Junio de 1717 se funda la denominada “masonería moderna, regular o especulativa” en Londres, Inglaterra. Para estas fechas, había varias logias en Londres al igual que en York y el resto del país, pero cuatro logias decidieron unificarse y fundar una Gran Logia que federaría toda la masonería de aquel entonces. A saber, esas cuatro logias fueron, El Manzano, la Corona, La Oca y la Parrilla y la Jarra y el Racimo de Uvas. El fin era formar La Gran Logia de Londres, hoy denominada la Gran Logia Unida de Inglaterra. En febrero de 1717 se reunieron en la taberna de Apple Tree de Charles Street (Covent Garden) y ya para el 24 de Junio, día de San Juan Bautista, reunidos en el patio de la Iglesia Saint Paul, en la Cervecería Goose and Gridiron, lugar donde operaba una de las logias, se funda dicha la Gran Logia.

Siendo por mayoría de votos designado como Gran Maestre, el noble, Anthony Sayer. Lo curioso de este movimiento fundacional es que esta fundación fue promovida principalmente por dos masones capellanes, es decir, no iniciados en ninguna logia. Para la época era permitido tener un cuerpo no iniciado en algunas actividades externas de las logias y éstos eran los capellanes. La fundación de la Gran Logia fue promovida por el escocés y reverendo protestante, James Anderson y a su vez, por el francés, Théophile Desagulier, hijo del pastor protestante Jean Desagulier. Anderson y Desagulier siendo capellanes nunca iniciados en una logia operativa hasta la fecha, eran también clérigos cristianos protestantes, con lo cual en la constitución de 1723 de Anderson fue fuertemente influenciada. Algunos frutos de la nueva masonería especulativa, donde ya se aceptaban a gente aristócrata y militares, fue no aceptar a las mujeres en las logias, a los ateos, en ciertos casos a los judíos, y promovían los lazos con familias reales y la burguesía.

En Francia, sin embargo, las logias aceptaban mujeres incluso desde el siglo XVIII, y si bien los masones ingleses estaban orgullosos con su impronta noble, los franceses tenían en su momento a la familia Bonaparte y al mismo Napoleón, el cual también fue masón. En 1877 el Grand Orient/Gran Oriente, antes Grande Loge Anglaise, producto del rechazo de los landmarks o normas de la Gran Logia inglesa, nace la masonería irregular o liberal. Y cuando se desmarca el Oriente francés toman ideales más libertarios e igualitarios que inclusive decantaron en la Revolución Francesa y posteriormente en la revolución hispanoamericana independentista. ​Otra tradición operativa digna de mención es la fundada por el Conde Alessandro de Cagliostro, quién fue iniciado en los secretos de la Masonería Egipcia en el mismo año de la fundación de Los Illuminati, en 1776. La Masonería Egipcia queda fundada por Cagliostro en 1785, fecha además, de la desarticulación de Los Illuminati de Bavaria -a la que el Conde de Cagliostro fundó y pertenecía-, producto del proceso inquisitorial por parte de los martinistas y la nobleza de Bavaria (Alemania). Dicha tradición masónica se basaba buena parte en la alquimia. Cagliostro, Gran Maestro de la Masonería Egipcia, al igual que Weishaupt, Gran Maestre de Los Iluminados, trataron de transformar toda la masonería logrando infiltraciones, lo cual pudieron hacer y lograron con gran éxito. Y es así, con en el Conde Cagliostro y la alquimia que nace la tradición del Antiguo y Primitivo Rito de Memphis y Misraïm, el Rito Egipcio que poco a poco iba a trazar 95 grados operativos más cuatro grados administrativos llegando entonces a los 99º, mientras que el Rito Escocés mantiene los 33 grados.