Sublime Logia Capitular de Perfección

Los grados capitulares de las Logias de perfección.

El principal objeto, y la esencia de enseñanza del primer grado de la Sublime Logia Capitular de Perfección, es el de hacernos comprender el complejo sentido del término“Conciencia”. Ante todo será muy difícil llegar a un término definitivo de validez universal porque la conciencia será siempre algo muy personal.

El hombre por su naturaleza, al igual que todas las criaturas, es influenciado, por no decir dominado, por los instintos, estos por si son indispensables; sirven para perpetuar la especie, en fin a la vida misma. Aquí es donde el hombre verdaderamente empieza a distinguirse de los animales. Jean Paul Sartre dice “los animales están en el mundo y reacciona ante el medio, pero es el hombre a parte de estar en el mundo, existe y esa cualidad de ser existencial se la otorga la propiedad de darse cuenta del significado de sus acciones; es decir, su “conciencia”.

Hasta ahora hemos empezado a hablar muy poco de la conciencia y superficialmente de los instintos; consideremos ahora una tercera frase es la más compleja, la del libre albedrío. Si lo definimos muy por encima observamos que solo el hombre puede distinguir entre el bien y el mal, de esta forma se constituye en su propio juez y es, en alto grado, responsable de su destino. La manzana que mordió en el paraíso resulto bastante amarga como peso a la conciencia humana. El libre albedrío del hombre es uno de los postulados más apreciado de los masones. Como el contrario, es decir, su contra destino, lo negativo será la predestinación. Mientras nosotros reconocemos este poder volitivo que nace junto con la conciencia.

Lo que cubre las frases muy conocidas por nosotros. Masón es hombre libre y de buenas costumbres. A unos les basta con tener la dicha por su vida regulada por su conciencia moral. Otros se glorifican por tener un alma inmortal, o más aun por tener seguridad de resurrección, otros hablan además de reencarnación.  Sea como fuera, porque nadie de los mortales ha vuelto a atestiguar las últimas verdades.

Lo que es indiscutible para un hombre sano es tratar con su máxima capacidad de buscar la verdad, hacerse útil a la comunidad y así conocer la satisfacción  de una conciencia tranquila. Es como decir el sentimiento de haber cumplido con la comunidad y consigo mismo.

Observando al masón como empezó a labrar la piedra bruta, aprender a nivelarla y cuadrarla últimamente pulida levantando peldaño por peldaño a realizar el templo perfecto que debe ser su propia vida, con errores, pues somos humanos, pero con dignidad es el primer caso de enmendar y así ascender. Nosotros los masones estamos en el deber constante de indagar repito, nuestra conciencia. Tenemos que descubrir que no es suficiente el “tanto saber”. No es la ciencia que d respuestas a todos nuestros actos en el diario vivir. No basta el intelecto ni la razón que puede dar los dictados de la ciencia, porque si así fuera, hasta el crimen perfecto, podría hacerse valer. El triunfo siempre será el amor.

Related Posts